Historia de la Hermandad

Carecemos casi totalmente de datos históricos para poder señalar el origen y las razones que motivaron la antigua devoción a San Benito en Castilblanco de los Arroyos y en los pueblos circunvecinos. En el pie de las más antiguas estampas, que se conservan se le denomina con el sobrenombre de “El Aparecido”, esto hace pensar que la aparición del Santo fue la causa; sin embargo no nos consta la forma en que pudo suceder ni que personajes intervinieron en la misma.

Desconocemos también la fecha de construcción de la ermita donde se venera la Imagen del Glorioso Patriarca San Benito. Podemos deducir que en la primera mitad del siglo XIV ya existía el santuario y era conocido en el lugar, puesto que en el tercer tomo del Libro de la Montería, mandado a escribir por el rey Alfonso XI, se cita al propio pueblo con el nombre de Castiel Blanco y algunos lugares del término, entre otros al camino de San Benito y al arroyo del mismo nombre. La Hermandad ha subsistido desde inmemorial tiempo en esta villa y pueblos limítrofes” dice el preámbulo de nuestras Reglas más antiguas. Podemos asegurar que su constitución se remonta, como mínimo, al siglo XVI; en esa época Castilblanco pertenecía eclesiásticamente a la vicaría de Santa Olalla. En el mes de Enero de 1.595 se ordenó hacer una revisión de los bienes, rentas, salarios… que poseían las instituciones religiosas de la archidiócesis de Sevilla. Es por ello que el día 15 de dicho mes y año, se reúnen en la ermita del Señor San Sebastián, (seguramente por ser invierno, dada la lejanía de nuestra ermita), los cuatro diputados de la Cofradía del Señor San Benito con su escribano, para ser testigos de la declaración jurada de su mayordomo, Francisco Martín de la Peña, sobre los bienes y hacienda de la misma que solo posee un pedazo de tierra como de cinco fanegas que arrienda cada un año por 16 reales, que son malas tierras y han de holgar tres años en los que no se percibe nada, sino la limosna para alumbrar la ermita”. Son muy escasos los documentos referidos a la centuria de 1.600 que hemos hasta la fecha, en su mayoría se refieren a las cuentas que el personal de las ermitas y cofradías debían rendir a los representantes del Arzobispado. Por ellos conocemos algunos detalles, como los nombres de los mayordomos y las sanciones que se les imponía si se les consideraba “rebeldes. A partir de 1.700 los libros de documentos, actas y cuentas nos hablan de un florecimiento de la Hermandad; ahora es propietaria de casas, tierras de labor, colmenas, cabras y bueyes, que con su arrendamiento proporcionan los medios económicos suficientes para emprender obras en la ermita y sus dependencias. Tanto es así que en 1.724 encargan la construcción de un retablo; en 1.728 reconstruyen la sacristía que estaba en estado ruinoso; en 1.742 hacen un pozo y realizan diversas reparaciones de menor importancia; entre 1.768 y 1.775 se dora el retablo, ese mismo año se compran andas nuevas para el Santo, que son doradas en 1.782. Termina el siglo XVIII con la construcción en 1.794 de una hospedería y casa del santero Aunque no se conservan Reglas escritas de ese periodo de tiempo, se observa por la lectura de los libros antes citados, que la Hermandad se regía por unas normas fijas perfectamente estructuradas que fijaban quienes podían pertenecer a la nómina de hermanos, derechos y deberes de los mismos, forma de elegir de entre ellos a los cargos de la Junta de Gobierno (cuatro diputados, un escribano, un mayordomo y dos priostes) competencias, obligaciones y tiempo de ejercicio de cada cargo, celebraciones de cabildos, administración de los bienes, actos de culto y Fiesta del Santo. Ésta se celebraba en la ermita cada 11 de Julio, onomástica de San Benito con Vísperas, Función solemne (oficiada por el señor cura beneficiado asistido por un acólito y cantada por un sochantre), Sermón (predicado generalmente por un fraile o sacerdote de Sevilla o provincia) y Procesión por el real de la ermita de la sagrada Imagen, al finalizar se hacía la “puja de bancos” (1.757), que consiste en una especie de subasta donde los devotos ofrecen diversas cantidades para tener el privilegio de meter el paso en la ermita, tradición que pervive en nuestros días al igual que la esencia de la Fiesta. Es posible que en la primera mitad del siglo XIX la Hermandad conociera un periodo de decadencia, dada la escasa documentación que poseemos, referida a los años comprendidos entre 1.802 y 1.859, bien porque haya desaparecido o porque no se ha investigado en el lugar adecuado. Sin embargo nos consta que siguió funcionando, lo demuestra, entre otros, un párrafo extraído de la instancia dirigida al Arzobispo de Sevilla por D. Antonio Palomo en 1.860 en la que declara que “hace sobre diecisiete años que está a su cargo la mayordomía del Patrono del pueblo, San Benito”.

En 1.866 un grupo de hermanos antiguos y nuevos deciden redactar unas Reglas ”por haber desaparecido el libro en que obraba la Regla antigua”. Estos hermanos expresan en el preámbulo de las mismas su deseo de que la Hermandad vuelva a su antiguo esplendor que “que ha decaído por causas que los exponentes dan al silencio”. A partir de su aprobación el 6 de Julio de 1.866, se abren nuevos libros de actas y cuentas que reflejan la vida de hermandad en esa época. La Fiesta del Santo se celebra en la ermita con gran solemnidad. Cada año el mayordomo saliente presenta ante el presidente, diputados y escribano las cuentas de ingresos y gastos habidos durante su mayordomía. En otro cabildo se eligen los cargos: el mayordomo y los dos priostes ejercen por un año, los cuatro diputados por tres o cuatro y el escribano por tiempo indefinido. Se atiende a la conservación de la ermita y sus dependencias realizando, de manera continua, obras de consolidación y mantenimiento.

En 1.928 se redactan otras Reglas que son aprobadas el día 5 de junio y por las que deberá regirse la Hermandad durante cinco años, al cabo de los cuales se solicitará la aprobación definitiva, con las modificaciones que aconseje la experiencia, conforme señala la circular inserta en el boletín del Arzobispado de 15 de Febrero de 1.899. Estas Reglas son semejantes en esencia a las anteriores, solo difieren de ellas en la composición de la Junta de Gobierno con un mayordomo, cuatro diputados, un escribano y un fiscal; todos ellos ejercen su cargo por dos años pero la mitad de la Junta se renueva cada año.

La Fiesta del Santo se ha trasladado a los días 27 y 28 de Agosto. La autoridad eclesiástica aprueba nuevas Constituciones para la Hermandad en Agosto de 1.954 y Enero de 1.961, su contenido es similar con algunas modificaciones. En su articulado se reconoce a San Benito como  Patrón (con anterioridad solo se cita tal patronazgo en documentos de menor entidad). También señalan que la Hermandad es Primitiva y Matriz de las erigidas o que se puedan erigir en el territorio de los pueblos enumerados en el preámbulo. Cambia la constitución de la Junta de Gobierno que está compuesta por más miembros. La figura del mayordomo sufre un cambio significativo, pasando a ser la persona responsable de la Hermandad después del párroco. Las funciones que ejercía anteriormente pasan a manos del tesorero. Otra particularidad es la clasificación de hermanos en tres categorías: honorarios, activos y protectores. De ellos, solo los residentes en la localidad eran hermanos activos, éstos podían ejercer cargos, tener voz y voto en los cabildos y elegir a los hermanos honorarios entre personas de prestigio social o benefactores de San Benito. Eran hermanos protectores aquellos que no podían cumplir las obligaciones de los activos, los que viven en otros pueblos y las mujeres. A partir de Septiembre de 1.989 la Hermandad se rige por nuevas Reglas de redacción más completa, detallada y acorde con el tiempo actual. Hombres y mujeres se equiparan en derechos y obligaciones pudiendo ostentar cargos indistintamente en la Junta de Gobierno. En el año 1.993 la abadía benedictina de Santo Domingo de Silos y esta Hermandad Matriz subscribieron una CARTA DE HERMANDAD. Con este motivo El Padre Abad de Silos cedió a esta Hermandad una reliquia de San Benito que nosotros veneramos como el bien más preciado. Existe desde entonces una gran vinculación entre ambas Corporaciones. En el año 2.005 se redactaron y aprobaron las Reglas que actualmente están en vigor para adaptarlas a las nuevas normas diocesanas que dictó por el Arzobispado en 1.997 para hermandades y cofradías. Actualmente tienen cono Titular a San Benito Abad tres Hermandades Filiales: Brenes constituida en 1.955, Cantillana constituida en 2.008 y Tocina – Los Rosales. Una Asociación Parroquial: Villanueva del Río y Minas. Devotos de otras localidades, como La Algaba están dando los primeros pasos para crear una nueva asociación. Este pueblo quiso en su tiempo que San Benito fuera su Patrón. A partir del día 12 de Junio de 2.010 somos la ANTIGUA Y VENERABLE HERMANDAD MATRIZ DE SAN BENITO ABAD PATRÓN Y ALCALDE PERPETUO DE CASTILBLANCO DE LOS ARROYOS.

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